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domingo, 26 de enero de 2014

¡La reina de la paz está en Trujillo!

La ciudad aún no termina de despertar, pero sus habitantes están más despiertos que nunca. Desde muy temprano, los devotos a la Virgen de La Paz llenan la calle del seminario Sagrado Corazón de Jesús  para formar parte de ese mar humano que año tras año recorre el monumento a la Paz.
El pueblo trujillano manifiesta su devoción obsequiándole
 vestidos los cuales va luciendo en diferentes fiestas del año. 

El sonido de cohetes reventando, la música suena al máximo con canciones populares que disfrutan tanto la gente del pueblo, como personas provenientes de otros municipios y hasta otras ciudades del país. Mientras nos dirigimos hacia allá, las ambulancias están listas para recibir a los fieles sofocados por la fe. Ahora, atienden a una señora cincuentona, la cual recibe una mascarilla de oxígeno mientras le toman la presión. A la distancia, los fieles se sientan en las aceras para descansar de tanto recorrido.
 Ocho mil seiscientos veinticuatro kilómetros cuadrados conforman el territorio del estado andino más pequeño. Su capital lleva el mismo nombre, pero ha sido denominada ciudad portátil debido al peregrinar de sus moradores durante muchos años. Trujillo aún conserva el encanto de sus casas coloniales y arcos estilo español, llenos de recuerdos pertenecientes a épocas pasadas, carreteras rodeadas de hermosos e inolvidables lugares del estado Trujillo, cuyos pintorescos pueblos y ciudades se destacan por su importancia histórica.

Me atrevo a decir que visitando el hermoso pueblo de la plazuela, usted tendrá la sensación de estar caminando en la época de la colonia con sus hermosas calles de piedra. También podrá disfrutar del tradicional currunchete (dulce hecho a base de miel de panela), queso de páramo y anís en pepita, o tomarse la tradicional chicha andina. El estado Trujillo es una tierra hospitalaria donde el visitante sentirá la paz como parte de uno de los atractivos que tiene esta hermosa región

Feligreses marchan llenos de fe hasta el monumento de la virgen.
Foto cortesía de Diario El Tiempo

Comercio

Esta sensación es inexplicable, una inmensa alegría recorre el cuerpo de todos los asistentes un año más, quizá porque estamos vivos para disfrutarlo nuevamente.
En las aceras se ubican, también, decenas de vendedores ambulantes. Hacen su mes a costa de todo aquello que pueda ser vendido: desde turrones hasta  rosarios de todos los tamaños y de todos los santos aunque usted no lo crea. Los comerciantes no pueden dejar pasar esta oportunidad para hacer un negocio redondo, por lo que en cada rincón de la procesión la dura vida de la calle se confunde con la alegría y la esperanza de sacar algo de dinero.
Es curioso que en medio de toda esta parafernalia típica de procesión, un vendedor ofrezca- a bajo precio- globos blancos de distintos personajes animados. Se observa cómo los ambulantes se han ubicado en las calles aledañas y en las brasas se empieza a sentir el aroma popular de la cachapas, jojotos y parrilla. A lo lejos, un señor invita a probar “sin compromiso” su turrón.
Las económicas comidas al paso son las grandes estrellas cuando de saciar el hambre se trata. Éstas son las que le ponen sabor y color a la caminata. Aquí todo vale para ganarse unos bolívares extra que constituyen el verdadero milagro para estos hombres y mujeres que se gana la vida con una gran dosis de creatividad.

La fé de su pueblo

Hombres y mujeres, ancianos y niños, alzan la mirada y elevan oraciones que suben al cielo en medio de olor a incienso. Las cantoras, señoras que con su voz acompañan el paso lento del andar a lo largo de la procesión, se unen a los ruegos que dicen: “Viva la Virgení”.
La banda se hace presente para llenar y tocar los ya acongojados corazones que, entre lágrimas, piden a la virgen que les haga el milagro mientras el espíritu de paz y alegría derramado por la virgen se mese por las viejas calles hasta detenerse y la multitud aplaude ante la presencia del  gran monumento a la Virgen de la paz. Un niño se asoma en brazos de su padre para ver al santo. Con un rostro lleno de alegría, se siente la presencia de Dios. Ese pequeño no es consciente de lo que estaba sucediendo a su alrededor: no se daba cuenta de que era parte de esta  manifestación de fe.

Monumento a la Virgen de la Paz

Una vez que llegamos al anhelado monumento, las puertas se abren para dar la bienvenida a los que quieran presenciar lo que ofrecen los fieles de la Virgen, agradecidos de sus favores ante esta cueva colocando sus ofrendas y velas. Hay unas cuevas donde se puede entrar y se dice que los indios las usaban para trasladarse a través del Estado, que según cuentan en sus leyendas conectan con otras cuevas, pero los movimientos de las montañas andinas a través de los años han cerrado los pasadizos. Los hombres de prensa se alistan para hacer su trabajo. En pleno homenaje, un coro de niños empieza a sonar en lugar de la solemne marcha procesional. Es la nota pintoresca del recorrido.

Trabajos de limpieza

 Al terminar la marcha todo estaba hecho un caos papeles, platos desechables, botellas, etc. La gente observa cómo las personas de limpieza hacen su trabajo que parece a simple vista interminable. En los alrededores, todo está lleno de cosas en el suelo. Se ve como las personas, una vez satisfechas por haberles pedido sus bendiciones bajan acompañados por nuevos amigos de procesión, fe y devoción.
Finalmente usted y sus compañeros  podrán comprar en el mercado artesanal una réplica en miniatura del monumento, o rosarios de piedras, cafeteras de gres, entre otras cosas.

 Y aunque parezca increíble se aprecia como una imagen pueda unir a una inmensa cantidad de gente tal vez por un instante para arrepentirse de sus pecados y reflexionar sobre la fe, que muchas veces  tenemos pero que, nos cuesta encontrar.

Conoce Trujillo!

 Pasaran 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8,760 horas, 525,600 minutos y 31,536,000 segundos para que todo, todo esto se repita. Los invito a conocer un poco más…

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